"Cristo ante todo. Cristo en el centro del corazón, en el centro de la historia y el cosmos. Y de Cristo la humanidad tiene extrema necesidad, porque Él es nuestra medida". San Juan Leonardi.

Directo al Cielo en motoneta

Padre Franco Piro OMD

24 de agosto de 1932 – 25 de septiembre de 2025

Ayer nos han avisado del fallecimiento del queridísimo padre Franco Piro OMD, religioso ejemplar, amante de la Virgen y de la Iglesia, de una profunda obediencia y de una capacidad de hacer sencillo lo difícil…

Él ha sido el sacerdote que acompañó la infancia y juventud de muchos. Con su acento italiano que no podía pronunciar la “j” nos ha acompañado desde Cristo y con cariño nos ha formado en la vida cristiana.

Un hombre de Dios para los hombres.

El padre Franco entra en el gozo del Señor después de una larga y fructífera vida. Estuvo en Italia como joven sacerdote y dejó una gran marca en quienes fueren sus fieles. En Chile estuvo en Guadalupe y San Lázaro; todavía se le recuerda con mucho afecto. Cómo no recordar cuando en una motoneta recorría las calles de la parroquia y su llegada era una algarabía de niños gritando “¡El padre Franco, el padre Franco!”

Con su boina y su sonrisa nos regalaba dulces y palabras de cariño.

Cómo no recordar sus largas homilías, llenas de ejemplos que las hacían entendibles… Se notaba que las preparaba bien…

Cómo no recordar la vivencia como hermanos de Orden en Chile y en Italia. Un cariño grande y una bella fraternidad me recibió en 1996, cuando fui trasladado a Italia. Allí me enseñó con paciencia los rudimentos del italiano. Son muchos los bellos recuerdos.

Doy gracias al Señor por el padre Franco, doy gracias a la Orden por haberlo enviado a Chile y, desde esta experiencia, haber podido compartir la vida consagrada en India, Francia y en su amada Italia.

¡Gracias, Grazie!

P. Eduardo Winser Caviedes,
Delegado General de la OMD Chile-Colombia Septiembre 2025

Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel;
sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré.
Entra en el gozo de tu señor.
(Mt 25,23)

El Padre Franco fue un misionero de gran corazón, que llevó el Evangelio a todas partes con sencillez, cercanía y espíritu de servicio. Desde sus experiencias en Chile y Francia, hasta sus años en las comunidades italianas, nos dejó una huella con su disponibilidad y su fidelidad al carisma leonardino.

Reverendo Padre Antonio Luigi Piccolo OMD
Padre General de la OMD

Fue el padre Piro quien me recibió en la Orden, siendo párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, en Quinta Normal (Chile). Él, siempre me decía que mi vocación se la debía a la Guadalupe y no dejaba de tener razón… Sí. La Madre de Dios, siempre está presente en la vocación de todo religioso.

El mes pasado me visitó la hermana Nelly León, una gran mujer consagrada, dedicada a la pastoral de las mujeres privadas de libertad, y ella me confió que «un sacerdote llamado Francisco Piro, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe en Quinta Normal, había sido muy importante en su vocación de religiosa», sin saber que éramos, hermanos de congregación. Como ella, cuántos religiosos o sacerdotes se inspiraron en su testimonio de religioso, sacerdote y pastor.

Hoy, cuando recuerdo mi nacimiento en esta vida, doy gracias a Dios por los que han influido positivamente en ella, como testimonio de humanidad y santidad.

Que Dios tenga en su corazón de Padre al que fue su testigo de amor, sonrisa, ternura y servicio, en este mundo.

Que el alma del P. Franco Piro descanse en paz.

Monseñor Óscar Blanco OMD

Con gratitud, recordamos a uno de los primeros sacerdotes que, con tanta generosidad, se ofreció para la misión. Partió como misionero en Chile y posteriormente sirvió con gran corazón y dedicación incansable en todas las parroquias y comunidades donde vivió. Hoy, jóvenes de Nigeria, India y Colombia lo despiden en silencio, animados por su luminoso testimonio, reconociendo en él un verdadero ejemplo de vida dedicada al Evangelio.

Padre Félix, OMD Italia
P. Franco Piro (1932 – 2025)
Hizo su profesión solemne en la Orden de la Madre de Dios el 14 de agosto de 1955 y fue ordenado sacerdote el 2 de diciembre de 1956.
Misionero
Tras su ordenación, ejerció su primer ministerio pastoral en Italia, en Candela, donde inició su ministerio con generosidad y dedicación. Posteriormente, su vida estuvo particularmente marcada por su dimensión misionera: en 1972, partió hacia Chile, a la comunidad de Guadalupe y luego a San Lázaro, donde se dedicó con pasión al servicio de las comunidades locales. A su regreso a Italia, fue enviado a la comunidad de San Fernando de Apulia. Sin embargo, continuó su dedicación más allá de las fronteras italianas: durante varios años, sirvió en misión en Francia, en Tolón, donde continuó llevando el Evangelio a la gente, y durante un breve periodo también en la India, de donde tuvo que regresar por problemas de salud.
Últimos años
A su regreso, residió en Lariano, donde ejerció como párroco de Santa María in Portico (Nápoles) y, posteriormente, en Santa Brígida, también en Nápoles. Finalmente, la comunidad de Galípoli lo acogió como padre y hermano, y fue allí donde pasó los últimos años de su vida y ministerio.
Acompañante
Su vida fue un camino de obediencia sincera y serena, signo de su confiado abandono a la voluntad de Dios. En sus últimos años, pasados ​​en Galípoli, dedicó sus energías principalmente al ministerio de la confesión, convirtiéndose en guía y padre espiritual de muchos penitentes. Su testimonio sigue siendo para nosotros una brillante invitación a vivir la consagración como un don, en el servicio humilde y en la alegría del Evangelio.