416 años de cosechas leonardinas...
DIES NATALIS
Es lo que llamamos, en latín, el DIES NATALIS.
Este año, 2025, conmemoramos los 416 años de su pascua haciendo lo que mejor nos enseñó. Sirviendo. Siendo útiles, tal como nos dejó instruido: "Sirvan a la Iglesia; no se sirvan de ella".
Siempre consecuente con lo que predicaba, San Juan Leonardi murió en medio de una epidemia de peste, luego de dedicarse a atender a los hermanos de la comunidad que estaban enfermos. Su vocación de servicio trascendió las palabras y se fundamentó siempre en los hechos.
Cristo ante todo…Cristo en el centro del corazón, en el centro de la historia y el cosmos. Y de Cristo la humanidad tiene extrema necesidad, porque Él es nuestra medida”.
San Juan Leonardi
1542 – 1609
Milagroso
El primer milagro aprobado por la intercesión del Siervo de Dios Juan Leonardi, como consta en los procesos, fue aquel recibido por Francesco Maria Febei, noble de Orvieto, residente en Roma en el año 1712…
San Juan Leonardi fue elevado a Santo por el Papa Pío XI, y Benedicto XVI lo nombra Patrono de los Farmaceutas. Benedicto afirma sobre nuestro Fundador:
«San Juan Leonardi resplandece en el firmamento de los santos como faro de generosa fidelidad a Cristo en una sociedad convulsionada. Él se preocupó para que entre sus contemporáneos volviese a brillar la luz de Cristo y se advirtiese el amor misericordioso de Dios en su corazón».
Celebramos pues, a un hombre que es capaz de hacer brillar la luz de Cristo, a través de María y a través del servicio.
Padre Eduardo Winser
Delegado Gral. OMD Chile-Colombia
Legado mundial
Nueve comunidades religiosas con distintos apostolados en Italia
Dos comunidades y un colegio en Nigeria
Dos parroquias en Colombia: Beato Miguel Rúa y Nuestra Señora de Las Angustias.
Seis parroquias, un colegio y una casa de formación en India
Una casa de formación en Indonesia
Una casa de formación; tres colegios; un centro cultural; una clínica (administrada por la Iglesia de Chile con participación de la OMD); y cinco parroquias en Chile: Nuestra Señora de La Asunción; Nuestra Señora del Carmen; Nuestra Señora de Guadalupe; San Lázaro; y Nuestra Señora de La Merced.
Quienes desean trabajar por la reforma moral del mundo deben buscar la gloria de Dios ante todo. Porque él es la fuente de todo bien, deben esperar su ayuda y orar por ella en esta difícil y necesaria tarea. Deben entonces presentarse ante quienes buscan reformar, como espejos de toda virtud y como lámparas en un candelero. Su vida recta y conducta noble deben brillar ante todos los que están en la casa de Dios. De esta manera, persuadirán suavemente a los miembros de la Iglesia a reformarse en lugar de forzarlos, no sea que, en palabras del Concilio de Trento, exijan del cuerpo lo que no se encuentra en la cabeza, alterando así todo el orden de la casa del Señor. Serán como médicos expertos que se esfuerzan por eliminar todas las enfermedades que afligen a la Iglesia y requieren cura. Se prepararán para proporcionar los remedios adecuados para cada dolencia.